¿Revolucionamos para aprender más felices?

Por Jonatan Sánchez Martín de Revoluciona la clase

En Revoluciona la clase ayudamos a profesores a gestionar los conflictos del aula y mejorar el ambiente de aprendizaje. Uno de los conceptos que más significado tienen para nosotros es la mentalidad de crecimiento. Sin ella, se dan situaciones negativas en los estudiantes como las siguientes:

No se me da bien la música”

“No valgo para las matemáticas”

“No puedo con los libros”

Con la mentalidad de crecimiento se cambian las reglas del juego al introducir una palabra con una fuerza inesperada:

“No se me da bien la música TODAVÍA

Ese “todavía” insufla esperanza y energía para seguir esforzándose. El objetivo de la mentalidad de crecimiento es que el estudiante siga esforzándose para crecer a su propio ritmo. Muchos estudiantes tiran la toalla ahondando aún más en su fracaso escolar o cualquier reto que se les presente. Como padres y docentes debemos evitar que esto pase a través de la mentalidad de crecimiento: “si tú te esfuerzas, seguro que vas a mejorar. Sigue esforzándote y trata de superarte a ti mismo”

Me gustaría compartir contigo un cuento de Antonio Ortuño Terriza que ayuda mucho a entender muy bien el concepto. Trata sobre una profesora de piano muy singular… ¡No os adelanto más y que empiece el cuento!

Jonatan Sánchez durante uno de sus cursos 

La profesora de piano 

Había una vez una pianista viajera que deleitaba con sus melodías a quien quisiera parase a escucharla. No tenían por qué ser amante de la música o del piano. Los que se deleitaban con sus melodías solían ser admiradores de la vida y la belleza que escuchaban su música por todos los rincones de ciudad y pueblos. Un buen día decidió cambiar de vida y dedicarse a dar clases de piano. Ella pensaba que nunca era tarde para aprender a tocar el piano, así que propuso que su alumnado fueran papás y mamás que quisieran comprometerse con el aprendizaje de este elegante instrumento. 

En una clase tenía tres alumnas que no sabían absolutamente nada de música, pero que su gran pasión siempre fue aprender a tocar algún instrumento. Las tres eran mamás que consideraban que, para ejercer bien sus funciones, se tenían que cuidar equilibrando sus obligaciones con sus deseos. Y ahora, era el momento deseable para aprender a tocar el piano. En su primera clase, la profesora les planteó: Estoy encantada de colaborar con vosotras. Que sepáis que vais a aprender de mí muchas cosas, pero os aseguro que yo también voy a aprender mucho de vosotras. Os voy a contar lo que para mí significa aprender a tocar el piano y lo que me gustaría conseguir en nuestras clases. Entre otras cosas este aprendizaje implica… Bueno, aquí está escrito en este papel. Os leo:

Entrenamiento, práctica: Se aprende haciendo, emocionándose con la música, amándola. Cualquier momento es bueno para practicar. Y no esperéis a que os entren ganas de tocar, poneos a tocar (con ganas o sin ellas) y luego me contáis. 

Cada una tenéis vuestra velocidad de aprendizaje. Dentro de tres meses vuestra evolución será diferente. Cada una habrá tenido su ritmo, su avance. Y como es lógico, aparecerán las comparaciones, unas más torpes y otras más inteligentes. Las comparaciones inteligentes son aquellas que te motivan para avanzar, para continuar aprendiendo. Suele ser las que hacemos con nosotros mismos, cómo estábamos hace tres meses y cómo estamos en la actualidad. Las comparaciones torpes aparecen cuando nos comparamos con las demás compañeras porque si percibimos que han avanzado más, nos provoca una reacción emocional negativa que nos dificulta el avance.

Empezamos por lo más sencillo y vamos avanzando a lo más complejo. No pretendáis tocar la novena sinfonía de Beethoven en dos días. Poco a poco, nos internaremos en este mundo centrándonos en las mejores, aprendiendo de los errores, disfrutando de nuestro esfuerzo, entendiendo los vaivenes emocionales. 

Nadie somos autosuficientes. Lo que aprenda mi compañera también me puede ser útil. Si ella gana, yo también gano. Ganamos todas. El aprendizaje colectivo es más inteligente. Cooperar es más humano que competir. 

En mis clases aprendemos con risas y generando un buen ambiente. El aprendizaje se lleva muy bien con el humor y placer. Aprender a tocar el piano es algo que habéis elegido porque os gusta, porque os va a generar una satisfacción personal y bienestar emocional. Tiene que ser una actividad positiva y reforzante con la que disfrutéis. 

Contadme lo que hacéis, no me contéis lo que yo quiero escuchar. Si habéis tenido una semana agobiante, y no os ha dado tiempo para practicar, comentadlo sin problemas. Es difícil aprender con la ansiedad como compañera. No somo cactus. Algunos días aprovechamos al máximo y otros no nos encontramos igual. Lo idóneo es acostarnos todos los días con la sensación de que ha habido un equilibrio entre lo que deseamos y nuestras obligaciones. Lo deseable es tener tiempo para todo, pero no siempre es posible. 

En el fondo, qué os voy a contar ¡Es cómo aprender a ser mamá!

Cuento tomado con el permiso del autor Antonio Ortuño Terriza (2015): ¿Quién cuenta cuentos a mis padres? Pequeños relatos y metáforas que te ayudarán a mejorar tu estilo educativo. Madrid: Letras de autor, pp. 95-97.

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GRACIAS JONATAN por tu sabiduría y por hacer que Minuetty siga creciendo

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